9no Congreso Empresarial LÍderes en Ambiente Guatemala

9no Congreso Empresarial LÍderes en Ambiente Guatemala

Smart City ¿pueden las ciudades inteligentes ayudar en la reducción de la huella de carbono?

Presentación realizada por Antonio Martinez, VP Comercial de Consein Latam, donde también estuvo acompañado por tres figuras importantes en el área de Smart Cities:

Speakers Congreso Lideres Ambiente

Ignacio Alcande, Experto en Smart Cities & Territorios Inteligentes. Redefinió el concepto de Ciudades Inteligentes del siglo XX, llevándolo a este nuevo siglo XXI.

José Ondiviela, Director Western Europe Government, and Smart Cities lead de Microsoft. Presentó, por qué son importantes las ciudades inteligentes para conseguir una mejor calidad de vida.

Lorenzo Madrid Senior Advisor Wellness TechGroup. Desarrolló los aspectos de ¿Con qué tecnologías podemos trabajar en las ciudades para poder combatir la huella de carbono?

Antonio Martinez comienza con el análisis de la Cuarta Revolución Industrial, dice que, a partir del 2014, se puede decir que nos ubicamos en la Cuarta Revolución Industrial, que viene marcada con la irrupción de 4 tecnologías: Redes Sociales, La Movilidad, El Big Data y la Nube, acompañadas de aceleradores: Inteligencia Artificial, Impresión 3D, IoT, Realidad virtual y aumentada, la conjunción de lo físico con lo digital; la presencia de estas tecnologías, marcan el inicio de una nueva era.

La Transformación Digital ocurre cuando tomamos las tecnologías y las usamos a favor de los procesos, cuando las consumimos, es un cambio cultural, apalancado con la tecnología que existe hoy en día, el cambio cultural es lo más importante que marca la Transformación Digital.

Ya no somos seres rurales, somos seres urbanos; el mundo está conformado por 7 billones de habitantes, y seremos 9 billones para el 2050, donde más del 70% de la población mundial se va a concentrar en las ciudades, esto representa un reto inmenso para la sociedad, gobernabilidad, ya que son los grandes retos para prestar los servicios públicos: agua, electricidad, telecomunicaciones, recolección de basura, vivienda, salud, seguridad, empleo, pobreza, son retos que vamos a afrontar y que ya los estamos afrontando hoy día, sólo que la tendencia es hacia el avance.

Estamos viviendo la convergencia de dos momentos: por un lado, tenemos el crecimiento y la densidad de la población y, por el otro lado, tenemos la hiperconectividad, tenemos 50 Billones de dispositivos conectados, entre sensores, celulares y personas, somos seres digitales.

Los gobiernos deben buscar la manera de relacionarse con el ciudadano por estos canales: Tiene que emplear tecnologías para habilitar la comunicación tanto de ida y como de vuelta. Empoderar al trabajador gubernamental con tecnologías para hacerlos más productivos y colaborativos, rompiendo barreras y silos. Así mismo, debe optimizar la prestación de los servicios públicos, ser eficientes, apalancados en estas tecnologías disruptivas.

Debemos incorporar las tecnologías que nos ayuden a alcanzar la visión ciudad, todos estos proyectos de ciudades inteligentes son proyectos digitales que persiguen, de alguna manera, crear nuevos modelos de negocios, buscando la sostenibilidad económica y por ende social, sin descuidar la sostenibilidad ambiental.

Ignacio Alcalde complementa el concepto de Ciudad Inteligente, ya que la actuales definiciones están muy orientadas a las tecnologías como centro de la estrategia. Las ciudades inteligentes deben poner en el centro al ciudadano, deben ser humanizadas.

En este sentido, podemos considerar tres componentes bases en la definición de Ciudad Inteligentes: una ciudad pensada en Valores, construida desde una Visión y que incorpora las Tecnologías.

Las Tecnologías está, pero, en tercer lugar, sin los dos puntos anteriores la ciudad no será inteligente.

Los Valores se desarrollan según un código de valores compartidos, poniendo a las personas en el centro. En vista que en estos momentos hay un punto común en el mundo entero, y son los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) proclamado por la Naciones Unidas, por cierto, de los 17 objetivos, el número 11 se refiere a las Comunidades y Ciudades sostenibles, nos pueden servir en la redefinición de los Valores de la Ciudad, serían una guía práctica de los que es importante para todos y que su orientación se enfoca en la mejora de calidad de vida y la sostenibilidad del mundo. La Visión debe contener un proyecto de futuro, que aprovecha sus activos de excelencia como vectores de desarrollo hacia un modelo urbano deseable. Debe ser compartida por todos: ciudadanos, sector gobierno, sector privado, y el liderazgo es clave para conseguir el cambio. Entonces, ahora sí, las Tecnologías que deben ser incorporadas al servicio de la visión, las tecnologías con un sentido.

Las ciudades van a cambiar en positivo, hemos aprendido que a lo largo de la historia han coincidido dos detonantes que han provocado estas evoluciones: la innovación tecnológica y las crisis sanitarias. La aparición del automóvil y el ascensor definieron el modelo de ciudad del siglo XX, y el cólera en Londres, hace más de un siglo, dieron paso a las redes de alcantarillado y saneamiento público como los conocemos el día de hoy. En estos momentos vivimos la mayor explosión de innovación tecnológica sin precedentes, que se encuentra con la mayor crisis sanitaria (Covid-19) del último siglo.  Esta combinación arrojará una ciudad distinta y mejor, de corrección del rumbo, menos agresión al medio ambiente; y la evolución a un modo de vida con una convergencia entre el mundo físico y el mundo digital, una realidad FIGITAL. Coincidimos que queremos un planeta y una ciudad saludable, no solo sostenible.

El siglo XXI es la era del post vehículo, debe recuperar los espacios para las personas, un enfoque de viviendas híbridas, de biomateriales, una nueva regionalización, de ciudad de proximidad, y de urbanismo 4D.

José Ondiviela hace referencia a que todo lo que hace una ciudad debe enfocarse a mejorar la calidad de vida, el ciudadano debe estar en el centro, las políticas y actuaciones que se hagan deben estar centradas en la gente. Sostenibilidad social, sostenibilidad económica y sostenibilidad medio ambiental son los objetivos que debe tener una ciudad inteligente. La tecnología se sustenta en el dato en su gestión, en generar la información necesaria para comprender al ciudadano, de cómo las políticas impactan al ciudadano, para darle una mejor administración y servicios más inteligentes y proactivos.

No solo se debe hablar de la Sostenibilidad Medio Ambiental (Planet), sino que debemos integrar la Sostenibilidad Económica (Prosperity) y Sostenibilidad Social (People), las 3 Ps. Si no conseguimos estos dos últimos, no pensaremos en el primero.

El reto más importante que tenemos es la recuperación del medio ambiente, es más difícil que la lucha contra de la pandemia. No nos ponemos de acuerdo, pensamos que no es con nosotros. Esto debe cambiar, el planeta debe concertar acciones para poder recuperarnos, de lo contrario, en la actual vía, sufriremos consecuencias mucho más trágicas que la pandemia. Seremos testigos de la destrucción de nuestro planeta.

Tenemos que hacer una labor conjunta, todos tenemos que involucrarnos. Los ciudadanos debemos tener como objetivo común disminuir la huella de carbono. No solo ser Carbón Neutral, ni Carbón Cero, sino Carbón Negativo, para ayudar a extraer el CO2 del medio ambiente, sustraerlo y fijarlo en la roca, en el suelo.

Hay que Reducir la emisión de Dióxido de Carbono. Reemplazar nuestro consumo energético por energías renovables. Remover CO2 de la atmósfera. Conciencia personal para colaborar con la salvación del planeta.

Otro de los problemas a afrontar es el manejo de los desperdicios. Debemos ir de un entorno lineal a un entorno circular. Debemos Reducir el uso de materiales, Reusar los materiales que fabricamos, y Reciclar los materiales cuando hayan llegado a su fin de uso. Las 3 Rs.

Los ciudadanos deben colaborar y co-crear su propia ciudad. Las ciudades inteligentes, 1.0, comenzaron a usar la tecnología para ejecutar sus tareas internas; ahora, 2.0, para recoger datos, para conceptualizar el medio ambiente y la ciudad en general, datos que provienen del IoT; el reto está en poner estos datos a servir al ciudadano, 3.0, el ciudadano en el centro; el Dato en un entorno de cooperación en un concepto de Comunidad, 4.0.

Las ciudades inteligentes son un entorno de colaboración. Las ciudades se habilitan para la participación cívica, inclusiva, con servicios personalizados porque conocen al ciudadano, usa los datos de manera proactiva/predictiva. Los ciudadanos deben permitir a las ciudades interactuar con él/ella y usar los servicios propuestos. Ayudar con conductas cívicas e Innovación social. Co-crear una mejor ciudad entre todos.

Lorenzo Madrid desarrolla el tema de las tecnologías actuales que colaboran con la disminución de la huella de carbono en el medio ambiente.

Las consecuencias del aumento de la huella de carbono, tiene impactos graves conocidos: el aumento de la temperatura promedio del planeta que genera los fenómenos atmosféricos.

En términos de ciudad tenemos que entender cómo eso sucede, de dónde viene el consumo eléctrico, que es de una manera relativa lo que se genera de carbono libre en la atmósfera.

Los principales consumidores eléctricos son: los edificios municipales (todos los edificios que están en la ciudad), la iluminación pública, y la movilidad eléctrica que es baja ahora, pero en aumento, y este medio debe usar energías renovables porque de lo contrario este problema se haría mayor.

Por lo cual, necesitamos medir el consumo que existe, conocer de dónde viene, predecir cómo va a llegar este consumo a lo largo del tiempo, para entonces controlar su producción y uso, optimizar todo lo que se produce de energía.

Hay que promover la movilidad eléctrica, la generación eléctrica por fuentes renovables de energía y mejorar la eficiencia de los consumidores de energía, puntos necesarios para la disminución de la huella de carbono y mejorar la producción energética.

A través de las tecnologías, podemos hacer una gestión y planificación más efectiva para distribución de los recursos necesarios para mantener una ciudad en operación con la energía e iluminación; mantenimiento del alumbrado público; atender a los ciudadanos con servicios de mayor agilidad y rapidez. Se puede aumentar los ingresos, disminuir los costos, y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en general.

Con respecto a las tecnologías, se consideran dos componentes: software y hardware.

En cuanto al software, si tenemos las aplicaciones adecuadas, podemos monitorear el consumo energético de los edificios. Entender de cada uno, su conducta de uso, qué promedio tiene, cuándo lo usa más, en qué momento. Disponer de los indicadores de uso para cada uno de los edificios. Así mismo, podemos conocer el consumo de los cuadros eléctricos de la ciudad, ya sea para la distribución pública o para el alumbrado. Derivar entonces si hay un mal uso de los recursos, o por uso inadecuado de los ciudadanos que se conectan a la red de energía sin autorización. Problemas que pueden ser detectados cuando se monitorea la red en búsqueda de fallas y problemas de consumo. Así mismo, se puede entender el uso y consumo de energías renovables. Se pueden generar indicadores de gestión gráficos.

En cuanto al hardware, se puede recoger la data de los distintos dispositivos eléctricos que tenemos en la ciudad. Sensores que toman y envían la data a las bases de datos que están en la nube para su posterior análisis.

Con estas dos plataformas, hardware y software, recolectamos la data de cualquier dispositivo de interés, se lleva a la nube y se almacena, para su posterior análisis y generación de conocimiento necesario para entender conductas y tomar las decisiones necesarias que generen las acciones necesarias para la mejora de los sistemas. Completando así un ciclo digital.

Según la Unión Europea, el 40% del consumo energético proviene de los edificios que son responsables de la emisión del 36% de CO2, el 35% de los mismos tienen más de 50 años, causa por la cual el 75% de ellos tienen un consumo ineficiente. Usando las tecnologías adecuadas se corrigen estas distorsiones.

A través de las tecnologías, se puede contribuir con el medio ambiente, monitoreando el consumo energético. Objetivo de reducción de consumo energético entre el 15% y 30%, y emisiones de CO2, con las siguientes acciones:

Cuando se trabaja sobre la red de edificios públicos, con tecnologías digitales, se consigue una disminución total del 23% de la huella de carbono: La monitorización inteligente del consumo y generación de energía eléctrica (7%), control inteligente de los circuitos de consumo (8%), conocimiento e incentivo de políticas de uso sostenible (8%).

Cuando se trabaja sobre la red de alumbrado público (sobre tecnología LED), con tecnologías digitales, se consigue una reducción del 20% de la huella de carbono: monitoreo inteligente del consumo (5%), control inteligente a nivel de circuitos de consumo (15%).

Para abordar estos proyectos tecnológicos de Ciudad Inteligentes, debe existir una Estrategia; Táctica (políticas públicas y gobernanza); Recursos (capital, tecnología, humanos); Componentes de Ciudad Inteligente (infraestructura, información, organización).